Poemas ¡ Dios no quiso que el hombre morase en soledad sobre la Tierra...!
viernes, 14 de enero de 2005
Se dice qué...
Dios no quiso que el hombre morase
en soledad sobre la Tierra,
y decidió darle una compañera.
a la que llamaría Mujer,
y cuando meditaba cómo crearla?
la misma Creación, ¡Su maravillosa Obra,
le brindó la solución, Sí!
Para conformarla a Ella,
tomaría de la Luna, su hechizo,
magia y redondez...
Cual esas blancas y espumosas olas,
serían deliciosas sus curvas...
De la enredadera, su vigor y firmeza...
de la hoja en movimiento,
su trémulo y perfumado reclamo;
sería esbelta,
la dotaría del cimbreo de la Palmera...
de un tinte delicado
y de ese irresistible perfume exótico
efluvio mágico de flores...
Dulce y amorosa sería su mirada
cual la de un tierno cervatillo.
Y ella brillaría, a sus ojos,
deslumbrante y atractiva.¡ Deseable!
Poseería la radiante luminosidad alegre
del Sol .
Lloraría y al hacerlo, sus lágrimas serían,
cual cálidas gotas del llanto amoroso
de esas nubes pasajeras...
Tendría inconstancia de viento...
fidelidad de perro, timidez de paloma,
y, esa variopinta vanidad del Pavo Real...
A la vez, sería tan suave cual la pluma de un cisne
tan dura como el diamante, cruel como la pantera,
ardorosa como el fuego, y fría cual el hielo...
DIOS mezcló todos estos ingredientes
y formó a la Mujer para dársela al Hombre...
Pero, después de un tiempo de convivencia, entre ambos,
El hombre se quejó a Dios:
- Señor la criatura que me has dado
reclama toda mi atención, me hace infeliz.
Llora sin explicación. No para de hablar,
Y hasta creo que se divierte
contrariándome y haciéndome sufrir...
¡Quiero devolvértela Señor,
porque no puedo vivir con ella!
- Bien - dijo Dios -
y aceptó, de nuevo, a la mujer.
Pero ... pasada otra semana,
el hombre volvió, con humildad
a la presencia de Dios,
y le dijo: ¡ Ay, Señor ¡Mi vida ya no es vida!
vivo en soledad desde que te devolví a la Mujer
que hiciste para mi.. ¡Ah, Señor, ella cantaba y jugaba a mi lado.
Me miraba con inmensa ternura y su mirada era una caricia...
Reía y su risa era deliciosa música a mis oídos,
Ella, era muy hermosa a la vista, y suave al tacto...
Cuidaba de mi y me protegía, cuando lo necesitaba.
Me embriagaba con su dulzura, ternura, comprensión y amor
sin condiciones!
¡Por favor Señor, te lo suplico,
devuélvemela porque ya no puedo vivir sin ella!
¡ Naturalmente que te la devuelvo, pues la he creado para ti!
Pero... RECUERDA
Nunca olvides cuidar de ella, amarla, y protegerla ...
porque si así no lo haces corres el riesgo de quedarte
de nuevo ...¡ SIN ELLA, Y de esta vez, PARA SIEMPRE !